domingo, 17 de enero de 2010

Fantásticas Literatura

Nunca es demasiado tarde para tener una infancia feliz, pero la segunda depende de ti.

¿Alguna vez, te han hecho la pregunta: esto que es, un sombrero o una boa que se ha tragado un elefante?



Hace ya algún tiempo, A. de Saint-Exupéry escribió una maravillosa obra literaria llamada El Principito.
“Desde un pequeño asteroide, muy lejos de este planeta que se debate por sobrevivir, destella la imagen de este dulce niño tratando de rescatar los mejores sentimientos humanos olvidados o relegados”.Es este un breve resumen de esta obra.
Este es un libro, según la mayoría de las personas, recomendado para los niños, pero ¿acaso los adultos no somos, también, niños? A través de esta obra, nos adentramos en el increíble mundo de los “enanos” dejándonos llevar por su inocencia e ingenuidad, despojándonos de esa “complejidad” que a las personas adultas nos hace ver las cosas de manera más complicada y enrevesada.
Como bien dice el resumen, nos hace revivir una serie de sentimientos humanos olvidados o relegados, sentimientos que se encuentran fácilmente en los niños. Si todos hemos sido niños y todos hemos experimentado estos sentimientos, ¿qué nos ha pasado con el paso del tiempo para haberlos olvidado? Conforme vamos creciendo, haciéndonos adultos, cambian nuestras percepciones, valores, intereses…y olvidamos la fuente del ser humano, los sentimientos que nos hacen encontrar ese estado de tranquilidad, bienestar sin necesidad de poseer o de “aspirar a”. Es el estado de la infancia, donde se da con mayor intensidad el estado de inocencia que nos hace disfrutar de esta serie de sentimientos, son los “locos bajitos” los mejores maestros a la hora de rescatar esos sentimientos y sensaciones.
Es tal la relevancia de esta obra que, actualmente, son varios los espacios que, dentro de la red (Internet) se dedican a su análisis y comentarios, véase por ejemplo, el “club” que dentro del Facebook (medio en boga de contacto interpersonal) se ha creado, o los blogs cuya temática es el mundo y el personaje de El Principito.
Desde este blog, recomendamos la lectura de este libro pero con la mente abierta, con la imaginación despierta y de esta forma os adentraréis en un mundo maravilloso, olvidado por muchos de nosotros, los adultos.

lunes, 11 de enero de 2010

Gloria Fuertes

Gloria Fuertes, poeta española, decía que escribir para niños tenía una gran responsabilidad, que lo que pretende a través de su poesía es despertar en ellos el amor por la vida, por la gente, las plantas, los animales, pero sin dejar el humor ni la fantasía porque la risa es muy necesaria y constantemente repetía que hay adultos que nunca han sido niños y son seres penosos. Sin pretenderlo, tuvo un gran afán pedagógico ya que consiguió que un gran número de personas aprendieran la tabla de multiplicar, recitaran los ríos de España o escribieran bien con sus versos.

Como bien podemos entrever en las palabras de Gloria Fuertes, esta autora fue a la vez que poeta, pedagoga, interesándose especialmente por los niños puso de manifiesto un nuevo medio de conocimiento a través de la poesía, que despertaba y despierta en los niños un gran atractivo a través de su rima, siendo esta un modo a la vez que original, divertido y atractivo para el aprendizaje, puesto que la poesía es juego, música, cuento, magia…en el estado puro de la palabra, es una puerta abierta a la imaginación, las sensaciones, la creación y la fantasía. Por tanto la poesía brinda oportunidades lúdicas, creativas y constructivas, que nos hacen redescubrir la realidad. Este atractivo no es solo un medio para atraparnos en la lectura, sino que va mucho mas allá, despierta el interés de los niños por el aprendizaje, nos ayuda a perder el miedo a la palabra, conocer el valor de liberación que la palabra posee, porque con las palabras nos abrimos al mundo, nos mostramos, ordenamos y estructuramos el pensamiento. Las palabras nos delatan.

Perder el miedo a las palabras y descubrir el poder oculto que poseen es el mayor de los retos al que debe enfrentarse el ser humano.

La palabra, por su sonoridad, es música y juego, es como una llave que abre infinitas perspectivas para la imaginación, la creatividad, etc.

Desde muy temprano hay en la infancia por sus características evolutivas, un terreno muy propicio para la aceptación de la poesía y del juego poético, es este terreno el que Gloria Fuertes aprovecha en su poesía para adaptar el mundo de los adultos al mundo de nuestros pequeños a través de sus poemas.

Todo esto nos lleva a plantearnos que ¿Qué mejor modo para divertirse que mediante la poesía?, o lo que es lo mismo, ¿Qué mejor modo para aprender que mediante los poemas de Gloria Fuertes?


Selección de poemas de Gloria Fuertes para niños

La Poeta

La poeta se casó con el poeto
Y en vez de tener un niño
Tuvieron un soneto.

La pata mete la pata

La pata desplumada,
cua, cua, cua,
como es patosa,
cua, cua, cua,
ha metido la pata,
cua, cua, cua,
en una poza.

-¡Grua!, ¡grua!, ¡grua!
En la poza había un Cerdito
vivito y guarreando,
con el barro de la poza,
el cerdito jugando.

El cerdito le dijo:
-Saca la pata,
pata hermosa.
Y la pata patera
le dio una rosa.

Por la granja pasean
comiendo higos.
¡El cerdito y la pata
se han hecho amigos!

Como se dibuja a un niño

Para dibujar un niño
hay que hacerlo con cariño.
Pintarle mucho flequillo,
que esté comiendo un barquillo;
muchas pecas en la cara
que se note que es un pillo;
pillo rima con flequillo
y quiere decir travieso
.
Continuemos el dibujo:
redonda cara de queso.

Como es un niño de moda,
bebe jarabe con soda.
Lleva pantalón vaquero
con un hermoso agujero;
camiseta americana
y una gorrita de pana.
Las botas de futbolista
porque chutando es artista.
Se ríe continuamente,
porque es muy inteligente.
Debajo del brazo un cuento
por eso está tan contento.

Para dibujar un niño
hay que hacerlo con cariño.

sábado, 9 de enero de 2010

Manolito Gafotas



Manolita Gafotas es un claro ejemplo de la mente de los niños. A través de este personaje se puede apreciar la mentalidad que poseen los niños, así como su forma de actuar y como lo aprecian los adultos; de esta manera nos podemos poner en su lugar. Manolito Gafotas es un personaje con mucha importancia creado por Elvira Lindo, autora del libro; incluso ha tenido tanto éxito que ha sido llevada a la taquilla. Este personaje con tanto éxito ha sido protagonista de diversos libros, entre ellos: “Pobre Manolito”,” Manolito tiene un secreto”.

Por la lectura de estos libros obtenemos las siguientes ideas:

Manolito Gafotas se denomina Manolo García Moreno pero en su barrio nadie lo conoce por este nombre. Vive en el barrio Carabanchel (Madrid) con su madre, su padre, su abuelo y el Imbécil (su hermano). Su padre es camionero y su camión se denomina Manolito.

En el libro aparecen diversas anécdotas, en las que podemos apreciar los detalles de los pensamientos que predominan en las mentes de los pequeños, como a pequeños hechos les dan mucha importancia: en una de estas anécdotas, Manolito visita Madrid con su abuelo para comprar un cuerno para su trenca, pero en el camino conocen a una famosa y llegan tarde a casa, este hecho que puede ser muy simple para todos, Manolito lo vive con una gran ilusión y felicidad que se expresa en sus palabras.

Además se aprecia como los pequeños aprenden de las actuaciones de los adultos; por ejemplo Manolito mantiene una conversación con la psicóloga; durante esta conversación Manolito le comenta la idea que tenía en su mente del psicólogoMi seño Susana dice que cuando una persona de España va al psicólogo es porque ya lo han echado de todas partes, que antes te mandaban a una isla bastante desierta, pero que ahora, con la cantidad de chinos que hay en el mundo, ya no hay islas desiertas, y por eso tienen que existir los psicólogos”.

También podemos apreciar el valor que los niños les dan a las cosas y por lo que son felices, normalmente los adultos infravaloramos todo lo que tenemos y le damos importancia solo a los objetos materiales, valorándonos entre nosotros mismos por lo que tenemos no por lo que somos; y en esta valoración del tener, consideramos que son mejores aquellos que poseen los objetos más caros. Sin embargo, los peques no tienen esta mentalidad, su pensamiento es “limpio”, disfrutan de todas las cosas que poseen, de cada momento de la vida y de las cosas pequeñitas. Esto lo apreciamos en el libro, cuando Manolito describe el pueblo donde vive “Mi barrio es el mejor de toda Europa”. Es más, realizan actos que a los adultos no se les ocurriría hacer pero sin ninguna maldad, siempre para obtener beneficios, por ejemplo: Manolito quería ayudar a sus padres con la economía de la casa, y su padre les dijo ese día que tenían que ir al peluquero a cortarse el pelo, entonces a Manolito se le ocurrió cortarle el pelo al Imbécil (su hermano) no lo hizo con ninguna maldad, pero este es un hecho que un adulto no permitiría que solo lo realizan los niños; al igual que cuando el Imbécil se le ocurre meter los Pin y Pon en el vídeo porque quería ver una película de estos muñequitos; todos estos hechos no tienen ninguna maldad pero nunca los realizarían los adultos por miedo al reproche, por falta de valor…

Manolito es un ejemplo del pensamiento de los niños, además a través de él se aprecia como sus compañeros a veces lo dejan solo y no lo tratan bien por estar más gordito que el resto, nos muestra de esta manera el lado “malo” de los niños que son muy críticos entre ellos en algunas ocasiones. Todos deberíamos intentar ponernos en las situaciones que viven los niños y comprenderlos, que aunque sean más pequeños tienen mucha razón con algunas de sus actuaciones, por ello debemos de tener más valor y aprovechar la vida, vivirla sin crear los valores materiales que existen en la actualidad y que nos perjudican tanto.


viernes, 18 de diciembre de 2009

Los niños y la televisión

En estos días de vacaciones navideñas el tiempo de los niños se queda sin ocupación. Sabedoras de esta situación, las cadenas de televisión se encargan de dirigir su trabajo a captar a esta población a través de innumerables programas, la gran mayoría de ellos, carentes de criterios y cuyo único fin es ocupar el tiempo de los niños.

Los niños son excelentes imitadores, incluso durante los primeros meses de vida, estos pueden reproducir las expresiones faciales de las personas que los cuidan. Los niños aprenden a comer, vestirse...e interactúan con los demás gracias a que sus padres y otras personas, constantemente, les muestran como se hacen esas cosas; los niños no son especialmente selectivos con lo que imitan, a veces, parece como si nada escapara a su atención. Aunque la imitación no es el único mecanismo de aprendizaje que tienen los niños, es el primero y sienta las bases del aprendizaje futuro. Como los niños imitan permanentemente a la gente que los rodea, es lógico que también imiten a las personas que ven en la televisión o en el cine. Teniendo en cuenta la capacidad de imitación de los niños deberíamos plantearnos seriamente ¿Qué ven nuestros niños? Por eso es importante en esta edad que los padres se sienten con sus hijo a ver la televisión, que les expliquen ciertas escenas que puedan crear en los pequeños alguna duda o confusión y que le regulen el horario, los programas que pueden ver, etc. No se trata de que nuestros niños "absorban" todo lo que vean.

Todos sabemos que la televisión tiene miles de ventajas, pero también es cierto que la programación en la mayoría de los casos resulta un poco nefasta, ¿pero por qué nos quejamos sin poner remedio a esto? Quizás sea cierto que nosotros de modo individual no podemos cambiar la programación que se emite cada día, pero en cambio si que podemos regular lo que nuestros hijos ven. Esto no consiste en mandar a los pequeños a ver la televisión mientras nosotros descansamos o hacemos otras cosas con tal de quitárnoslos un rato de encima, ver la tele tiene que tratarse de una actividad conjunta y dinámica, de este modo podremos hacer de ella un buen soporte didáctico.

Por otro lado, debemos apostar por una televisión educativa, sin violencia, en la que se incluya una enseñanza por medio de juegos educativos, de este modo estaremos motivando al niño, pudiendo aprender así gran cantidad de contenidos, que de otro modo, tal vez menos llamativo, sería más complicado inculcarles. La televisión debería consistir en una forma de aprender jugando y nosotros debemos intentar que esto sea posible, porque la guía de televisión de hoy servirá para predecir los titulares del mañana en relación a las actitudes y valores de nuestros niños en gran medida.

Apostar por programas educativos no es tan difícil, a continuación tenemos algunos ejemplos:

miércoles, 16 de diciembre de 2009

¿ Por qué no sacamos el niño que llevamos dentro?

El análisis Transaccional proporciona un modelo para comprender la estructura y la dinámica de la personalidad; es un modelo para analizar las relaciones sociales y la comunicación, para explicar las motivaciones del comportamiento, para entender las estratagemas emocionales y relacionales.

Explica la estructura y dinámica de la personalidad a través de los estados del yo, que se clasifican en : adulto, padre y niño.


El Padre


Es la serie de sentimientos , actitudes y pautas de conducta que se asemejan a los de una figura parental. Suele ser la parte que da órdenes, tal y como actuaría un padre; es nuestro yo normativo, exigente, autoritario y normativo. Este yo suele predominar en las personas mayores.




El Adulto


Es la serie autónoma de sentimientos, actitudes y pautas de conducta adaptadas a la realidad actual. Este estado es el encargado de objetivizar la realidad de las cosas, de las personas y acontecimientos. Suele presentarse en las personas maduras capaces de razonar y tomar decisiones. Es el yo calculador, realista, sereno y frío.




El Niño


Serie de sentimientos, actitudes y pautas de conducta que son reliquias de la propia infancia de individuo. Es el yo juguetón, creativo y sensible. Nuestro Niño representa una forma de pensar, sentir y comportarnos subjetiva en la que predomina la afectividad, las emociones, la intuición y la expresividad. Nuestro Niño es la parte de nuestra personalidad que nos aporta la creatividad, la espontaneidad, el entusiasmo, la habilidad y la naturalidad.


A través de esta técnica podemos observar que todos llevamos dentro un padre, un adulto y un niño. Dependiendo del momento en el que nos encontremos dejaremos salir a uno de ellos, facilitando o dificultando, en esa situación, la comunicación o la interacción con la otra u otras personas. Suele ser demasiado grande el miedo a sacar nuestro niño, cuando en ciertas ocasiones sería lo más oportuno. Nosotros como adultos, pensamos que debemos dar un ejemplo, que nuestro comportamiento ha de ser modélico para de este modo poder ser imitado por nuestros hijos, por ejemplo, sin embargo, el yo niño tiene tantas o mas cosas que aportar que el yo adulto o el yo padre. En definitiva, creemos que todos deberíamos sacar el niño que llevamos dentro sin tener miedo a nada, porque ese niño es magnífico y puede llevarnos a numerosos conocimientos.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Tiempo para la reflexión

Se acerca una entrañable época, la Navidad. La amistad, el cariño, la añoranza…, en definitiva, los buenos sentimientos, cobran un papel principal en esta época. Pero, a la par, se despierta, o se aviva en otros casos, el ansia por consumir. Es esta una de las partes negativas que conlleva la Navidad. Supuestamente, en esta época la felicidad viene dada por aspectos inmateriales de la vida, como por ejemplo, el reencuentro con nuestros seres queridos, sin embargo, son muchas las personas que confundimos esta felicidad con el hecho de poseer cosas materiales. Es en esta época donde la sociedad consumista, en la que actualmente vivimos, se puede observar en su mayor apogeo. Se olvida el verdadero espíritu navideño, espíritu que aún podemos encontrar en los niños pequeños, pero muy pequeños, ya que conforme van teniendo uso de razón, se dejan absorber por esta sociedad. A un bebé, o incluso un niño de un añito, lo material, no le es de gran importancia, ellos se bastan con tener cubiertas sus necesidades básicas, entre ellas el amor y cariño de sus personas cercanas, sus familiares. Pero conforme estos niños van creciendo, nosotros los adultos, a veces inconscientemente, les vamos “inculcando” el valor de poseer cosas, y tristemente pasan a ser un miembro más de esta sociedad consumista. Esto es aprovechado por los medios de publicidad, los cuales actúan como verdaderos buitres cuando huelen carnaza.
Si ya la publicidad hace estragos en la población adulta, influye en sus conductas, en sus patrones de belleza, condiciona sus comportamientos…, en definitiva coarta su libertad, ahora nos encontramos con la publicidad dirigida a los niños, concretamente, en esta ocasión, estamos hablando de los anuncios de juguetes. ¿Dónde quedaron los tiempos donde los niños fomentaban su imaginación a través del juego?
Ahora, nos encontramos con una multitud de juguetes, para todas las edades, los cuales lo traen todo hecho, el niño cuando juega con ellos no cultiva su creatividad, su imaginación, bienes tan preciados y tan pronto abandonados en la mayoría de las personas. Por otro lado, los anuncios publicitarios de juguetes marcan “que es para quien”, pudiendo clasificarse, en muchas ocasiones, de anuncios sexistas (las muñecas las anuncian niñas, los mecanos los niños…). Estamos condicionando el uso de ese juguete, acentuando, podríamos decir, el machismo, aspecto tan “rechazado” en nuestra sociedad.
Con todo esto, estamos acelerando la evolución de los niños, los estamos empujando a que entren de manera inminente en el consumo innecesario, los estamos poniendo en manos de quienes, en cierto modo, nos controlan a nosotros los adultos. ¿Es eso lo que queremos para nuestros hijos? ¿Son estos los valores que queremos inculcarles a nuestros hijos?
Ante la salida al mercado de este tipo de juguetes, los cuales se lo dan todo hecho a los niños, comenzaron a surgir comercios los cuales ponen a la venta juguetes, según ellos novedosos, sin embargo, no dejan de ser los juguetes con los que nuestros padres o incluso nuestros abuelos se divertían. Son juguetes “básicos” con los que el niño se divierte a la par que desarrolla su creatividad e imaginación, juguetes que “obligan”, en ocasiones, a que los padres participen en el juego de sus hijos y paren, por un momento sus vidas frenéticas y les dedican tiempo de juego y relax a sus hijos. Pero como ocurre con casi todo, esto que es realmente lo tradicional, se ha convertido en lo novedoso, siendo sólo accesible a unos pocos. Si miramos al mercado de juguetes es más difícil adquirir un juguete de este tipo que otro de los que anteriormente hemos hecho mención.
Para finalizar, nos gustaría plantear, a modo de reflexión, las siguientes cuestiones:
¿Cuántas veces le hemos comprado a nuestros hijos el juguete más de moda que en ese momento había y al poco tiempo nos hemos percatado que ni siquiera lo mira? ¿Escuchamos, realmente, a nuestros hijos, sus necesidades, o por el contrario, a la hora de comprarle juguetes, nos estamos escuchando a nosotros, los adultos los cuales solemos pensar que el hecho de poseer, y encima si es lo “último” del mercado, me va a dar la felicidad?